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1ª ponencia del foro cultural

Publicado el 23/01/2013

      El Colectivo Manuel J. Peláez inauguró su primer Foro Cultural el 18 de enero, en el Parador de Turismo de Zafra, con el propósito de incentivar el debate cultural entre los ciudadanos.

 

     Ante el desmantelamiento cultural y social que la sociedad española, y en concreto la extremeña, está sufriendo, este Colectivo, formado por cerca de un centenar de personas de diversos sectores profesionales, ha querido organizar un ciclo de debates ciudadanos, invitando a diferentes personalidades de la cultura española para estimular el debate de ideas, la reflexión política  y cultural en la ciudadanía.

  El ciclo se inauguró con una conferencia, y posterior debate, de Juan Antonio Hormigón con el tema "La organización de la cultura desde la tradición de la izquierda". El espacio del Foro fue la sala capilla del Parador de Zafra, lugar tradicional de encuentros culturales, que tuvo una calurosa acogida con casi un centenar de asistentes.

   El evento comenzó con la presentación de la presidenta del Colectivo, Mª Carmen Rodríguez,  que explicó las intenciones y propósitos de dicho ciclo. Agustín Iglesias, coordinador del Foro, presentó a Juan Antonio Hormigón, informando sobre su dilatada carrera profesional y la enorme importancia como animador cultural e intelectual  que durante varias décadas ha desarrollado a través de la ADE (Asociación de Directores de Escena de España), su revista y publicaciones, incentivando y  organizando la vida teatral española.

   Como es habitual,  Hormigón,  con un verbo cálido y brillante, mezcló el rigor intelectual e histórico con una charla llena de humanidad y anécdotas personales, provocando un apasionado debate durante las dos horas y media que duró el acto.

  Comenzó con una reflexión sobre las luchas actuales por la sanidad pública,  momento en el que el colectivo médico es ejemplo de lucha y coherencia,  teniendo un objetivo y unas ideas muy claras sobre la defensa de la sanidad pública. Contrastando  lo que ocurre en España con lo que era la sanidad pública chilena y su derrumbe y desmantelamiento durante la dictadura de Pinochet. Un dramático ejemplo de pérdida irreparable, orquestada por el neoliberalismo, que ahora, con otras estrategias, intenta imponer el mismo desmantelamiento en nuestro país, apoyándose en la "doctrina del shock". Sirvió esta introducción para reflexionar sobre la dificultad de recuperar lo que con tantas luchas se ha conseguido.

  "Hay cuestiones sustantivas para el ciudadano como son la educación y la sanidad. Ambas configuran su existencia y le proporcionan formación y seguridad. Otras, como la cultura, son constitutivas de su condición de ciudadano. Sirven para preservar su memoria, su identidad, su capacidad analítica y crítica, su conciencia cívica y propician la búsqueda de placer profundamente humanizador. La ciencia y la investigación por su parte contribuyen al desarrollo que mejorará directa o indirectamente la vida de los ciudadanos.

  Todas ellas son bienes sociales cuya conversión en mercancía no hace sino desnaturalizar su sentido y su valor. Y en ello se debe cifrar siempre la defensa de la cultura y no caer en la trampa de los mercaderes que solo la contemplan como una mercancía que se puede traficar, vender o especular, e incluso alardear de ello".

 

    Con esta clara exposición entre cultura y mercancía pasó a introducirnos en las ideas de cultura con la Ilustración. La importancia de Jovellanos, Lequerica, las Cortes Constituyentes de Cádiz, la defensa de la cultura y el teatro por parte de José Bonaparte, el cierre de los mismos por parte de la Regencia y los fernandinos, los principios de la cultura como un bien necesario y liberador por parte de los liberales, los tensiones que provocaron las clases poderosas para no renunciar a ninguno de sus privilegios, manteniendo al pueblo en la ignorancia… Estas y otras fueron algunas de las ideas que se expusieron, para posteriormente hacer un rápido repaso al desarrollo del siglo XIX, la Institución Libre de Enseñanza, la CNT y los Ateneos Obreros, la UGT y las Casas del Pueblo, hasta llegar a la Segunda República, al proyecto de Teatro Público de Max Aub, y el posterior derrumbe de los proyectos de cultura y enseñanza de la República con el golpe de Estado de Franco.

 "Fueron las formaciones políticas de la izquierda quienes acuñaron este planteamiento de hacer de la cultura un servicio público, un bien inmaterial para los ciudadanos, aunque una parte de su contenido fuera patrimonial. Pero en buena medida la derecha política europea lo ha asumido a su vez, cuando menos a partir de la Segunda Guerra Mundial".

 

     Comenzó la segunda parte de la conferencia con dos citas muy representativas. La primera de Rosa Luxemburgo: "El socialismo no es un problema de cuchillo y tenedor. Es un movimiento de cultura, una grande y poderosa concepción del mundo".

 La siguiente de Bertold Brecht: "Es un privilegio de las arte poder participar en la formación de la conciencia de una nación"

     Y nos comenta Juan Antonio Hormigón sobre ellas: "Entre estas dos citas se establece una abanico de posibles definiciones de lo que entendemos por cultura. En una palabra, no me refiero a ella como sinónimo de civilización o civilidad, sino mas bien como acumulación de elementos materiales e inmateriales que adquieren el rango de creaciones artísticas, que configuran el acervo de la humanidad."

 

   Siguió con otra referencia a "el Arts Council de Inglaterra que en su fundamentación expone cómo las artes escénicas contribuyen al desarrollo de la nación, a aumentar su prestigio y a difundir su cultura. Considerando  la cultura como un sector estratégico, teniendo presente la capacidad de creación de puestos de trabajo, directos e indirectos que genera, a partir de una estructuración que articula una red de instituciones culturales de filiación pública."

 

    Se pasó a la consideración de la cultura en España durante estos 35 años de democracia. El balance no puede ser nada positivo."La sociedad española no considera a la cultura un bien esencial, no la tiene por parte sustantiva de la conciencia de la nación, no se reconoce en ella como estímulo privilegiado en la configuración del pensamiento, no la percibe como una de las virtudes cívicas esenciales: ¿A quiénes les importa de verdad la nación? Por otra parte, políticos y tertulianos de diverso jaez, se han dedicado con denuedo a machacar los oídos y las mentes con su desprestigio, recurriendo a falacias y monsergas inauditas.....Han extendido la idea de que los profesionales artísticos son gente sin oficio ni beneficio, que viven del cuento, de aparentar lo que no son, vagos, gente inservible de la que si pudieran, quién sabe si podrán, serían sujetos que habría que eliminar....

La cultura propicia el advenimiento de ciudadanos libres y con criterio, capaces de decidir respecto a los asuntos públicos, de construir opiniones fundamentadas y eso constituye siempre un riesgo para quienes invocan al pueblo en su gobernanza, pero lo mantienen rigurosamente al margen, lo desdeñan, para hacer lo contrario a sus intereses."

 

   Hizo una interesante reflexión sobre la condición profesional del actor y cómo si se confunde su trabajo artístico con el aficionado, es porque el nivel del profesional es ínfimo.

   Se recordó cómo la ADE había elaborado una Ley de Teatro y su penoso debate en la Comisión de Cultura del Congreso, siendo posteriormente rechazada. Y se terminó dando algunos datos de presupuestos culturales en diferentes países de Europa, que serán publicados en el próximo número de la Revista de la ADE. Datos que sitúan a nuestro país en niveles bochornosos de inversión cultural.

     Tras una larga hora de exposición se entró en un caluroso turno de preguntas y debate que se prolongó durante otra hora larga. Un público que ante la desolación que proporcionaban las cifras aportadas,  mostró su preocupación por el proceso de aculturación de la sociedad española, la destrucción de las formas de cultura popular, las actitudes de los partidos de izquierda, su abandono de toda preocupación cultural, su entreguismo a la cultura como mercancía, su renuncia a una cultura participativa, la perversión de los teatros como meros contenedores culturales, y la manipulación que supone el llamado mecenazgo, tan cacareado y tan confusamente anunciado.

    Tras dos horas y media calurosas e intensas terminó la charla-debate con un intenso aplauso de agradecimiento a la humanidad y claridad expositiva de Juan Antonio Hormigón.

 

Agustín Iglesias, coordinador del Foro Cultural del Colectivo ManuelJ.Peláez

 

20/01/2013

    

 

 

 

     

 

20/01/2013

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